lunes, 8 de junio de 2009

Pero ¿debe una serie ser infinita?

Medimos el éxito de una serie por el número de temporadas. Cuando nos preguntan por qué vemos episodio tras episodio, decimos que nos interesa saber sobre la vida de los personajes más allá de la trama. ¿Es razonable?Hay series diseñadas para ser eternas. Tienen un argumento fácilmente iterativo, tipo detective/abogado-resuelve-caso (Perry Mason) o nave-espacial-explora-nuevos-mundos (Star Trek), no hay trama de fondo, no es necesario ver los episodios en orden y una temporada se diferencia de otra por el año de emisión. Estas series acaban porque los protagonistas alcanzan la edad de jubilación o el público (que alcanza a su vez la edad de jubilación) se desplaza a un segmento de mercado que no es el óptimo para la publicidad (Se ha Escrito un Crimen).Y luego están series como "Perdidos" o "Prison Break". Porque ¿cuánto puede durar una serie sobre unos que se fugan de la carcel y lo consiguen al final de la primera temporada?. Tu honestamente pensabas que la pregunta era la versión televisiva de lo del caballo blanco de Santiago hasta que afrontas la realidad: seis temporadas de "Perdidos" y medio mundo enganchado a la serie. Ese guionista vale su peso en oro.¿Tememos al episodio final? ¿Debería el episodio final ser obligatorio? ¿A qué nos enganchamos cuando el argumento se ha distorsionado tanto que los primeros episodios parecen los de otra serie?

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