Sí, hay un lado oscuro en el Universo de las Series. Esa corriente soterrada, casi imperceptible pero inagotable, que atrae, seduce, promete... y finalmente engancha. ¿Cómo si no se explica que en 2019 sigas viendo "Se ha Escrito un Crimen"? Las series, un producto aparentemente inocuo, entretenimiento en cómodas dosis de 40 minutos. Con un nivel de intensidad tan variado como el de las cápsulas de Nespresso: suave como "Los Informáticos" o el puro Ristretto de "Juego de Tronos". Inagotables por definición, además. Un episodio sigue a otro con precisión suiza y las temporadas se suceden en un paraíso de continuidad. El trayecto al trabajo es más ameno, las charlas de café son más que fútbol, ¿quién no ha hecho un maratón de "The Walking Dead"? Ya nunca comerás solo... Pero todo tiene un precio. Cápsula a cápsula, las series fagocitan tu subconsciente, gestionan tus emociones, generan dependencia. La definición de desasos...
En apenas dos semanas hemos visto el último episodio de Juego de Tronos y The Big Bang Theory, dos series en la antípodas la una de la otra, pero seguidas ambas por un multitudinario público "friki" entre el que me cuento. Al tenor de la expectativa y los comentarios que esto ha suscitado, se trata de un cambio de época, el ocaso de una era, el fin de un modo de hacer series. ¿Me estoy pasando? No, para los estándares twitter estoy siendo moderada. ¿En serio pensabais que el ejercito de los muertos arrasaría y Juego de Tronos se convertiría en la "precuela" de The Walking Dead? No voy a analizar el final de Juego de Tronos, asunto cansino e inútil, que ya ha echo correr ríos de tinta y casi de sangre. La historia se tenía que acabar y se acabó, !Chimpún¡. ¿Qué opciones había? Era imposible un "Fueron felices y comieron perdices" y tampoco podía ganar el Rey de la Noche ¿En serio pensabais que el ejercito de los muertos arrasaría y Juego de Tronos se...
Entre los propósitos de Año Nuevo había yo incluído una nueva tanda de paciencia, benevolencia y equidad con las nuevas series que pululan por la cartelera. Es por lo de la paciencia que a "El Quinto Mandamiento", miniserie alemana que emite AXN los domingo por la tarde le he dado un poquito de cancha: para ser exactos, cuatro oportunidades. Mundoplus, SeriesTV o la misma AXN ofrecen resúmenes del argumento. Por entre medias aparecerá la frase "...se mezclan crímenes, suspense, acción y religión..." Y para ser ecuánime, efectivamente hay una víctima y el protagonista es un prelado católico. La otra parte, la de suspense y acción, me temo que aún no se la han explicado al guionista. Vayamos ahora con la benevolencia. Las imágenes de Roma son bonitas y los exteriores en Alemania dan para pensar en unas vacaciones por allí el próximo verano. Todos son muy buenos y aunque lo del tema religioso huele sospechósamente a teología-buscar-en-google, tampoco abusan de ello. En...
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